lunes, 21 de agosto de 2017

Normal

A veces
se me olvida
que llegué hasta aquí
sin saber a dónde iba,
ni qué era el bien,
ni qué era el mal,
ni qué debía pensar.

A veces
creo entender
que no soy igual
que cuando empecé.
Que son los demás
lo único normal
y yo el extraño.

No quiero
volver a creer
que algo irá bien.
Sólo que pasará,
que las cosas ocurren,
que no importa el final,
si también va a terminar.

No busco
lo que he encontrado,
no tengo miedo.
Siento deseo, es raro,
pero presiento
que, de algún modo,
ya lo he estropeado.

Si estoy solo
y todo me hace daño,
apareces, de repente,
me ofreces tu mano,
me aterra
que entiendas
quién soy.

O peor,
que nunca me entiendas,
como no me entiendo yo,
que todo sean
preguntas huecas,
horas muertas,
flores secas.

O peor,
que nunca te entiendas
como te entiendo yo,
que nunca comprendas,
por qué te miro así,
por qué callo,
por qué aguardo.

Que nunca entiendas
por qué "nosotros"
es tan difícil.
Que nadie sepa
de la libertad
como yo quiero
entenderla.

Quisiera
presentarte a
mis demonios,
que te quieran,
que me dejen
quererte, como si
eso sirviera.

Me preguntas
y no sé responder,
no entiendo,
no siento,
divago,
sueño,
invento

el por qué
el dolor cae
dentro de mí
y nunca le dejo
salir,
para no asustar
a quienes creen
que soy normal.

Para no destacar,
para no explicarme,
para no conocerme,
para olvidarme
de que alguna vez
fui alguien
normal.

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