jueves, 23 de abril de 2015

Las cadenas del pasado

       Soy consciente de que lo tengo y lo he tenido todo en la vida. Por eso, arrastro un daño que me priva de dormir por las noches, así como de guardar afecto a mi persona. Me carcome un remordimiento del que no puedo escapar, ni hablando, ni callando, ni riendo, ni tratando de olvidar. Ni siquiera la autocompasión causa algún efecto en mi estado. Me lamento por haber crecido creyendo ser mejor de lo que realmente soy. Por aquel valor o ignorancia que demostré al pensar que merecía más, que era mejor que muchas de las personas con las que compartí algunos momentos de mi vida, siempre de manera egoísta. No podré perdonarme nunca el daño que causé. "Todo el mundo comete errores", me dicen los que saben de mi historia. "Es el destino", o "no todo fue culpa tuya". Sea cierto o no, la madurez que he alcanzado hoy me hace despreciar a la persona que fui. Y aunque quiera pensar que la vida es sólo mirar hacia delante, aprender del pasado y enfrentarte al futuro con ganas, aunque quiera pensar que hoy soy la persona que quiero ser, no puedo olvidar, no puedo pasar ni un día entero sin que algo dentro de mí se retuerza y me castigue por no haber sido así con la gente a la que defraudé.

Nunca habrá paz en mi interior. ¿Qué importa implorar vuestro perdón si yo nunca me perdonaré? Si nunca podré volver y arreglarlo. Si nunca podréis llegar a saber lo que me duele haberos hecho sufrir. Si nunca podré borrar los recuerdos...