miércoles, 27 de febrero de 2013

Desgaste

Se llevó los pies helados que me rozaban bajo las sábanas, así como el cuerpo que abrazaba sin darme cuenta por las noches. Se llevó su acompasado respirar, su aliento cálido que caía sobre mis brazos, su sueño desnudo y silencioso.

Se marchó, llevándose el olor a café recién hecho de cada mañana, el desorden de mi cuarto de baño repleto de su aroma, las notas de su puño y letra escritas sobre la mesa. Dejando un vacío frío, que por más que intentara ocupar, jamás sería su piel, ni su voz, ni su esencia. Dejándome hueco, con un recuerdo imborrable y la vida rota.

lunes, 25 de febrero de 2013

Can't stop the time

El tiempo mata los buenos momentos, la ira, el amor, el dolor, la ilusión, el deseo, la culpa, las intenciones, los cuerpos, la seguridad, la confianza, el ansia de gloria, el miedo, la vida. Y, si le dejamos corroer un poco más, las montañas, los planetas, los astros. Nada escapa a su paso inalterable y cruel. Nada. Esperar es darle ventaja al tiempo en la batalla. Ya no puedo darle más ventaja. Ya no me quedan maneras de matar el tiempo. Tampoco importa, porque el tiempo ya ha matado hasta el vivo fuego que ardía aquí. Es un titán contra el que nada puedo hacer. Cuando yo caiga, seguirán en pie las montañas. Cuando caigan, seguirá en pie el tiempo, observando, robándoselo todo a todo el mundo.

El tiempo lo mata todo. Y algunos lo llaman curar...

martes, 19 de febrero de 2013

No todo cambia

- ¡Hola!
- Hola.
- ¡Cuéntame lo de (inserte cotilleo aleatorio aquí)!
- Hmmm... Pues verás, ha ocurrido esto, de esta manera, por este motivo y son de esperar estas consecuencias.
- ¡Vaya! ¡Bueno, no te molesto más, que estarás muy ocupado!
- No me molestas, estaba pensando en contártelo de todas formas. ¿Cómo estás?
- Bien. Bueno, ¿y qué tal tú?
- Pues bien, resulta que...
- Nada, déjalo, me tengo que ir a... Hacer cosas.
- Ah.
- Chao.

domingo, 17 de febrero de 2013

Reborn

No soy de esas personas que asumen su manera de ser y conviven con ello. Me gusta sacarme errores y tratar de corregirlos. Acercarme a cómo quiero ser. No me conformaré con mi forma de pensar, ni con mis metas, ni con los altibajos. No me conformaré con nada hasta ser plenamente feliz. No voy a dejar que las palabras se me mueran dentro. Quiero el cambio constante. Quiero mejorar. Quiero que la vida se me pase volando. Y lo haré, lo haré todo, porque no quiero volver a equivocarme, ni volver a arrepentirme.

domingo, 10 de febrero de 2013

Robotic way

Me he desprendido de la capacidad de sufrir por razones vanas. Ni las pérdidas materiales, ni el azote de una ilusión transitoria o una meta inalcanzable. Ni lo que piense la gente de mí. Ni el futuro, ni el pasado. Y de esta manera, cierro el paréntesis que ha cambiado mi vida  y mi manera de sentir durante los últimos años, marcando innegablemente la época más oscura y de mayor desgaste interior que haya vivido hasta la fecha. Vuelvo a ser yo, aquel que encontró la clave para nunca disgustarse, para ser siempre feliz, productivo, inalterable. Oquedad y vacío interno, así es como soy y así es como debo ser. Y, por supuesto, así es como quiero ser. Estoy harto de ser un desconocido para mí mismo. A partir de ahora, la única pregunta que me haré ante cualquier imprevisto sólo será: ¿Vale la pena que me preocupe? Y rara vez me contestaré un sí.

jueves, 7 de febrero de 2013

No lo puedo evitar, o, al menos, se me hace bastante cuesta arriba. De momento, me sigue sobrando todo, lo que va antes y lo que va después del momento de cada día en el que interactuamos de cualquier manera. Me jode pensar durante todo el día en eso, me jode vivir para esto, me jode que nada más me importe. No soy perfecto, pero a veces pienso que por ti sería capaz de intentar serlo, con todo el desgaste y el estrés que eso pudiera conllevar. Sin embargo, mi paciencia la he destruido yo solo, todo lo he destruido yo, también cualquier opción. Puede que sea torpe o puede que fuera mi voluntad intrínseca que me apretaba para actuar. En cualquier caso, la salida es simplemente huir de ese momento de cada día, por duro que sea, hasta que todo esto sea un mal recuerdo, una tortura que suponía compartida y empiezo a darme cuenta de que ya sólo me ataca a mí. Quisiera un poco de la fuerza que eres capaz de utilizar...

lunes, 4 de febrero de 2013

Recibiendo la oquedad

Cada vez me cuesta menos contenerme, cada vez me cuesta menos resignarme, y poco a poco el fuego se va apagando, y poco a poco las aguas vuelven a su cauce, pues ya no queda nada por quemar, y tampoco nada seco. Y así, el que juega con fuego acaba quemado. Y así, asumo y acepto mi derrota.Y así, me rindo ante mi cerebro, mi razón y la impotencia de las palabras, el desgaste de mi ilusión y el mordisco del tiempo. Y así espero que sea la última vez que te digo adiós, y la última vez que en realidad espero que no lo sea.

(¿Despidiendo a la oquedad?...)

sábado, 2 de febrero de 2013

En la calle

Entre trago y trago te pienso, las luces rojas de cada bar al que entro me recuerdan a ti. No importa si me arde la garganta, si pierdo el norte, no importa con quién ría. Sé que mi cabeza acabará gritándome tanto tu nombre que acabaré la noche borracho, perdido, buscándote bajo las farolas, soñando que estás donde nunca estás, o que te puedo dejar de soñar. Porque el mérito de mi única derrota lo tienes tú. Y cuanto más lejos estás, más cerca quiero estar yo; cuando estás cerca, rodearía mi mundo con mis brazos para que nunca salgas de él... Y, sin perderte de vista, ya te echo de menos. Y rodaré cada noche, con la música a la espalda, con las coces de la vida, con los perros de la calle, con la luna medio muerta, borracho, riéndome de todo y de nada, huyendo de los relojes, de las victorias, de las calles que me suenen. Escapándome de ti por la carretera, con la lengua cortada para no hablarte. Con los ojos rojos de intentar mirarte donde no estás, a través del mundo gris, del cemento y del barro que cubre todo el cielo desde que te vas hasta que amanezco de nuevo.