lunes, 28 de enero de 2013

The darkest red

Si sólo vamos a compartir un sufrimiento vano y una herida abierta de la que no podemos ni hablar, es mejor que no compartamos nada. Ahora soy yo el que no ve la luz, pero supongo que es algo que siempre he sabido y me he intentado ocultar a mí mismo para seguir creyendo que los sueños que tejo se pueden cumplir. Y es que si hay una verdad absoluta en este mundo enfermo, es que la ignorancia es felicidad.

Quizá me toca a mí fingir ahora que nunca he dudado y que nunca has estado ahí. Que nunca he estado a punto de gritarte que te quedaras. Que siempre tuve miedo de que no volvieras.

Nada de eso pasó, como yo no paso para ti. Nada me perturba ya, sólo la erosión que me causan los minutos que pierdo pensando que pierdo.

sábado, 26 de enero de 2013

Relojes

Salir a la calle y que el viento me corte la cara. Manos que destruyen lo que las mías crean. Viajar sin llegar a mi destino. Esforzarme y fracasar. El desprecio.

Nada de esto me pesa apenas. Nada me duele tanto como ver que mis días se escapan cuesta abajo, cada vez más rápido. Nada como desaprovechar oportunidades, postergar mis deseos por atender compromisos, nada como el estrés y ser preso del tiempo. Nada como su indiferencia, como el avance incansable del tic-tac, impasible ante mis ruegos. Nada me hiere como que el tiempo no espere por nadie, ni siquiera por mí.

lunes, 21 de enero de 2013

Frío

Es un frío que no registra el termómetro. Es el frío que gobierna el Infierno. Tiemblo, la gente me mira. No saben que me congelas hasta las llamas que sueño. Este frío no lo trae el viento, ni el agua, ni el tiempo. Este frío simboliza todo lo infeliz que tengo que ser para que tú seas feliz. Y si eso no te duele ni te hace pensar, si no te importa... Es la prueba que necesito para entrar en calor. Y sanar.

sábado, 19 de enero de 2013

Unbreak

Siempre soy el que disimula, como si nada fuera conmigo. Me intento meter la idea en la cabeza de que no necesito a nadie para nada. Quiero ser tan independiente que me descubro en soledad, dentro y fuera de mí. Pero siempre hay gente que cuenta conmigo, cada vez más, y yo siempre cuento con alguien. Cada vez me cuesta más engañarme, este miedo a depender de las personas no es suficiente. Me pregunto si el aislamiento y la calma que buscaba me aborrecen ya. Encuentro a personas que golpean los muros y los agrietan tanto que me sorprendo. Todavía puedo sentir. Considero terminar de desprenderme de este resentimiento y dejarme llevar, sin pensar, sin temer. Noto que esta etapa está acabando y una vez más me toca dar un paso, un pequeño gesto evolutivo.

Y en medio de todo esto, sé que estoy en un pasillo estrecho y eterno, a oscuras, dando tumbos contra las paredes, drogado por ti. Haciéndome el despistado, fingiendo renunciar... Pero todavía me puedes drogar más de ti. Despierto para ti. Avanzando hacia ti. Aún.

lunes, 7 de enero de 2013

Y perderme

¿Y quién no quiere malas compañías? ¿Quién no quiere dormir en la carretera entre sueño y sueño? ¿Quién no quiere quemar su vida en un viaje sin fin, estar solo y nunca darse cuenta, alimentarse de madrugadas y risas?

¿Quién no quiere ser recordado como aquel que supo que sólo se vivía una vez?


Dos

Aún sigue quedándome un pequeño pellejo del que tirar. Duele horrores, pero será rápido. Quedaré expuesto unos días, mi cuerpo regenerará la superficie necesaria y todo volverá a la normalidad. A la aburrida, desesperante e interminable normalidad. Aunque, conociéndome, sé que ya hay alguna herida que otra programada para reabrirse, más un par de nuevos cortes superficiales que darán que hablar. A nadie le gusta pensar que es normal, ni que es menos importante de lo que espera. Así que procuraré empezar a salirme de esas definiciones, antes de que los cortes sean piel muerta.

jueves, 3 de enero de 2013

Al final...

Cuando las cosas no salen como quiero, nunca pienso que es el final. Esta es una lección reciente que ha venido de una voz inesperada y que nunca pensé que recibiría tan bien. No me gusta que me den lecciones, pero en ocasiones hay que ser humilde y aceptar que, por mucho que creamos haber madurado del todo, jamás lo hacemos. A muchos nos faltará vida para alcanzar la sabiduría necesaria para ser felices sin retorno.

A veces creo saber cosas que no sé. Prejuicios, primeras impresiones. Ya hace años que trato de descartar esto, pero acabo de entender que no lo había conseguido totalmente.

Hoy ha sido un día de entender y asimilar. Siempre hay alguien que pueda sacarte una sonrisa, por malo que sea tu día. Sólo con unas palabras, sólo estando donde tienen que estar. Y por eso no tengo nada que temer. Y por eso estoy repleto de paz. Y ya no importa el final.

Gracias.