martes, 30 de octubre de 2012

Casi

Me pregunto cuántas veces más recordaré aquella noche antes de morir. Aquellas manos... ¿Una? ¿Mil? La vida es tan impredecible y frágil...

Bueno, esta vez casi me lo creo. Casi lo consigo. Será que no sé hacer cosas que no quiero hacer.

domingo, 28 de octubre de 2012

Una de sabios

Supongo que a veces hay que darse por vencido. Ya me empiezo a sentir derrotado.

domingo, 21 de octubre de 2012

Burnt

Algo me ha abierto los ojos. Si sigo haciendo lo que estoy haciendo, seguiré consiguiendo lo que estoy consiguiendo. Era tan simple como eso...

O me enfrento al mundo o me olvido de todo. La espera es absurda. Esas son las dos opciones en las que pensaré esta noche. Estoy cansado de sentirme tan jodidamente mal... Quiero mi libertad. Quiero no pensar. Y este día tirado a la basura es lo que me faltaba para terminar de ser inútil.

Me gustaría tanto saber qué ocurre dentro de tu cabeza...

sábado, 20 de octubre de 2012

Preguntas

Hoy el cansancio me puede. Estoy empezando a odiar y temer las noches, hace demasiado tiempo que se alargan más de lo conveniente. Y por eso llegan después los días como hoy en los que estoy apagado pero debo seguir adelante por obligación y me avasallo a preguntas que no puedo responder. Cada día tengo más claro que me equivoco. El problema radica en que también tengo más claro que quiero seguir con esto. Pero ya no me quedan apoyos, ya no convenzo a nadie... Incluso a veces me reprocho no haber tomado ciertos caminos sencillos que quizá me hubieran apartado de esta vigilia interminable. Pero nada de lo que pueda pasarme por la cabeza es suficiente para eclipsar lo mucho que sé que me faltas. Y a veces es una mierda.

viernes, 19 de octubre de 2012

Mi yo.

Vas a tener que perdonarme. Necesito dedicarme algo de tiempo a mí mismo. No puedo seguir dando vueltas en la cama. Mi vida se desmorona y no puedo permitirlo. Por mucha presión que tenga encima, sé que puedo con todo... Pero me condiciona tanto esta espera.... Me absorbe tanto la energía que de mí sólo quedan los restos cada mañana. No soy ni la sombra de lo que era hace meses, cuando conseguí liberarme de todo lo que me empujaba al caos.

En fin, ese es mi propósito. Más yo, menos tú. Pero sé que se quedará en palabras y no lo lograré. Es lo único de lo que no me siento capaz.

lunes, 15 de octubre de 2012

Rewind


     Las manecillas del reloj avanzan tanto como retroceden. No sé si lo hacen porque las observo y se quieren detener, pues se avergüenzan de que el tiempo siga adelante dejándome atrás, anacrónico. Y es que estoy varado en esta orilla. No dejo de pensar en ti. Eres la herida que no quiero curar…

     Y cuanto más la abro, más duele y más retroceden los minutos y las horas.  El desfase con la realidad empieza a ser un hecho. Si al menos supiera qué hacer contigo…

domingo, 14 de octubre de 2012

La estrella tras el árbol negro

       Recuerdo el cielo cubierto con nubarrones negros que tomaban formas caprichosas. Así pues, si miraba al cielo gris, encontraba árboles negros, canguros o incluso enormes manos que parecían poder atraparme, sacudirme y lanzarme al montón de cosas sin valor que tiene toda mano gigante residente en el cielo.

       No es que adore la lluvia, pero, una vez estoy envuelto por ella, me encanta mojarme. Es un poco como romper la cadena que me ata al mundo moderno, donde somos demasiado cómodos para mojarnos. Me une a la naturaleza y me hace respirar vida. Y hay días que vuelvo a casa verdaderamente empapado, con la ropa pesada, el pelo helado y goteante y una enorme sonrisa. Aún soy como el niño que huía de las manos en el cielo, de los rostros, de las enormes formas que me riegan desde el cielo. Con la diferencia de que un día me di cuenta de que eran ellas las que huían de mí, y ahora las espero. ¿Cuántos dolores de cabeza le habré dado a mi madre por jugar en el barro?

        Igual que la lluvia, me resultas hipnótica y sigo tus movimientos con atención hasta que me sometes y me arrodillas en el fango, hasta que hundo las manos y me empastro hasta el pecho. Y tampoco deseo cubrirme de que me empapes, sino que deseo que me cubras. Cúbreme cuando sangre y limpiarás mis heridas para devolverme a casa sonriendo. Y yo te cubriré de las enormes formas caprichosas de tu cielo oscuro, que no son más que tus miedos internos persiguiéndote. 

       Cuando era pequeño, siempre pensaba que los nubarrones sólo eran capaces de ocultar las estrellas un pequeño rato. Por eso, aunque a veces te ocultes, sé que estás ahí, detrás de todo lo gris y que cuando aparezcas será para decirme que ya se han ido las nubes negras y que me toca empaparme de ti.

:)

Porque me siento jodidamente bien contigo. ¡Gracias!

viernes, 12 de octubre de 2012

Haunted

     Algún día te contaré de cómo lo único que me pone la piel de gallina es la nota más aguda de tu violín y de cuántas melodías entretejidas he logrado retener. Tú sólo me miras y me asusta cómo eres capaz de crear el ambiente idóneo para que no pueda abrir la boca. Eres la música que siempre quise componer y nunca supe, la pieza que suena para torturarme por mis fracasos y mi falta de talento. Algún día intentaré explicarte que eres el motor que mantiene mi corazón en movimiento incansablemente y que a la vez eres lo único que lo consigue detener.

     Por ti me adentro en esta cueva de hielo y paso frío y hambre, pero no quiero salir. Porque es hermoso... Es hermosa cada nota que suena con tu voz y cada floritura que rasgas con el arco de tu violín. Cada vez que tus dedos eligen un punto en el que posarse consigues un escalofrío para mí. Y así logras encantar mi alma con tu silencio y mantenerme solo. Y cada noche es la noche más larga que recuerdo desde que escuché tu música. Esa que nadie más puede oír.

    Sólo tú rompes el momento al hablar, pero no la magia. Porque tu voz es alegría que calma el dolor que me deja cada melodía que sale de ti y entra en mí. Pero tú sólo me observas desde fuera y me cubres con tus alas blancas... Porque sabes que tengo frio y tengo hambre y no saldré de aquí.

     Yo trato de seguirte al compás con mis notas más graves, pero no soy feliz como tú, no puedo desterrar el miedo a estropear todo lo bello que consigues crear. No puedo liberarme. Porque yo... No merezco compartir esto contigo. Y sin embargo lo intento porque me sonríes. Y es que aunque sea el peso muerto que lastra tu viento, siempre me esperas, siempre me alzas. Y siempre te sigo, aunque sepa que estoy de más.

     Algún día podré decirte que no creía que existiera la magia y que tú me la has enseñado... Aunque a veces me haya dañado.
Y lo que más deseo que sepas es que siempre te daré las gracias, por cada escalofrío. Y por cada punzada incluso. Porque desde que existes no puedo estar vacío.

     Eres la gota que cae y me acaricia, pero no puedo atrapar porque desaparece. Aunque sea así siempre... ¿Será suficiente?

jueves, 11 de octubre de 2012

Mi debilidad

Contra todo pronóstico, aquella noche la pasé completamente solo. Hoy en día es algo difícil escapar de cualquier conversación. Ni siquiera lo pretendía, pero parece ser que el mundo se puso de acuerdo para darme una pequeña lección. Me di cuenta de lo frágil que puede ser cualquier persona si no tiene con quién contactar. Y ante aquella soledad sólo se me ocurrió ponerme los zapatos y salir de casa. Es curioso cuántas veces he oído la frase "pensar demasiado no es bueno" o "no quiero pensar". Parece absurdo huir de uno mismo. Y sin embargo esa noche lo entendí, como tantas otras cosas.

En un tranquilo paseo de treinta minutos llegué a tocar con mis pies la arena de la playa. Nunca he sido un amante del mar y en cambio aquella noche no deseaba otra cosa. Oírlo, olerlo. Y relajarme tumbado en la arena helada.
Cada vez me resulta más difícil que no aparezcas cada veinte segundos irrumpiendo en cualquier pensamiento por vano que sea que teja mi mente. Y esa noche apareciste al menos quinientas veces. Me di cuenta de que estaba allí solo, pero no quería estarlo. Pude simplemente estar en otro lugar, incluso buscarte, estar contigo. Hace tiempo aprendí que siempre complicamos las vidas y destruimos toda simplicidad. ¿Realmente entiendo a alguien y alguien me entiende? Miro atrás y hace años no me hubiera conocido. ¿Qué me ha hecho cambiar tanto? Qué sino tú...

Hay heridas que no curan y hay recuerdos que podría haber elegido olvidar. Pero nunca quiero olvidar nada. Y ahora sólo me pregunto por qué he podido asumir ciertas cosas y despedirme de algunas personas y no puedo hacer lo mismo contigo. Y allí, tirado en la playa, deseando estar ebrio para sonreír por cualquier cosa o sentir cualquier calor, realmente acepté que no podía actuar a mi antojo por un sólo motivo. Podría simplemente haberme marchado, acabar llamando a tu puerta y decirte que no podía más con tu silencio. Adoro tus silencios, pero siempre estoy deseando que los rompas con tu voz. Pero... Hay una debilidad, sólo una. El miedo. Tengo miedo a decepcionarte, a cambiar esto, a que realmente todo esto acabe en un "no" y ya ni siquiera me queden esas dudas. Tengo miedo a no poder adorarte más en silencio. A no poder embrujarme más soñándote. Tengo miedo a quemarme con todo esto, aunque ya lo estoy haciendo. A hacerte cualquier daño. Incluso a que sea un "sí" y que acabe fracasando o no siendo lo que llevo media vida deseando. Y lo que más me asusta es que te marches sin más.

Y sólo por eso me quedé tumbado al lado del mar, en aquel maldito infierno de arena y sal. Y es el mismo motivo por el que esta noche estoy aquí y no contigo, donde siento que pertenezco. ¿Por qué estoy tan seguro? ¿Quién sabe mejor que yo mismo lo que necesito? No encuentro la clave de todo esto, sólo creo. En mis experiencias, en las tuyas y en mi estado mental. Estoy perdiendo la cabeza, aunque fuera de mí y de este diario no dejo que nadie lo note. Pero la estoy perdiendo y ni siquiera me importa, porque mientras pienso en ello apareces otra vez en ese lugar del que ni puedo ni quiero desterrarte.

Ojalá mi capacidad para crear fuera más allá o simplemente no tuviera miedo. Sea como sea, es otra noche en la que voy a caminar bajo cada farola de la ciudad buscando huir de ti, de mí y de mi subconsciente. Y llegaré a la playa, me tumbaré mirando a la luna a los ojos, escuchando el mar y deseando no estar allí. Y haga lo que haga, mañana volverás. Y si no vuelves te echaré tanto de menos que será como si nunca te hubieras ido. Y nunca tengo nada que decirte, más que eres todo. Todo y más allá.

miércoles, 10 de octubre de 2012

De noche

Cuando acaban los días en los que me ha faltado el tiempo es cuando más consciente soy de tu ausencia. Quisiera contarte tantas cosas... Pero esto va a ser más difícil de lo que mi ánimo me dice. Te echo de menos.

lunes, 8 de octubre de 2012

Searching my head

Sé cómo te sientes. Y yo empiezo a darme cuenta del error. Tomarás el camino sencillo, la distancia. Y yo he vuelto hoy a ese estado del que a duras penas pude salir hace unas semanas. Y me siento como el metepatas número uno. Me quedo quieto y el tiempo pesa, pero no me atrevo a hacer ningún movimiento. Por más que lo pienso, no encuentro una manera de actuar que no me lleve a un error. Y todo vuelve a difuminarse, todo vuelve a ser irreal. Tú vuelves a serlo. Y cada hora que paso en este estado creo que te pierdo un poco más.

No me siento más inteligente que cuando era un crío si me sigo equivocando así.

Level up

Este debería ser el quinto capítulo, la V de este blog. Sin embargo no deseo ordenar mis pensamientos, o, simplemente, no puedo. Tengo las manos destrozadas de crear, crear y crear. Y nunca llegué a autoconvencerme de que algún día todo eso llegara a servir para algo. Y hubiera tirado la toalla, lo hubiera hecho sin dudar si hubiera sido capaz, si hubiera sido valiente o quizá más cobarde de lo que me siento. Porque al final se trata de alcanzar un sueño y por mucho que duela, por mucho que cueste y por mucho que me haya repetido lo imposible que era, no he sido capaz de dejarlo pasar, ni de dejar de luchar.

Y mi lucha no sólo ha consistido en desvivirme por llamar tu atención de alguna manera y hacerte mirar hacia aquí. Ni ha sido sólo contra el mundo que siempre gira en contra de mis deseos. Mi lucha ha sido interna, yo contra mí, todos los días. De mí no puedo huir, ni de mi juicio, ni de mi conciencia. Y me persigo a todas partes, y los dos caminos de los que hablé se abren todos los días en mi mente y, aunque siempre he elegido el mismo, es el que más miedo me da. Y por cobardía o por querer protegerme, una parte de mí me intentaba sacar de ese camino con toda clase de argumentos de lo más válidos. Pero ante todo eso, después de haber tocado fondo, haber resurgido en apariencia y haber domado mis sentimientos lo mejor que supe, sólo ha bastado tu mirada y tu voz para deshacer todo el camino que nunca tomé y rebatir cualquier argumento, por razonable que sea.

Aunque francamente me pregunto si es la sinrazón lo que me ha traído a este punto o ha sido la razón, la tendencia a buscar lo perfecto, la felicidad. Quiero complicaciones en mi vida, no soporto más pensar que no vaya a ocurrir nada. Y creo que voy a ser más valiente de lo que jamás he sido, porque tú has sido más valiente que yo. Y quizá sea el momento de poner las cartas sobre la mesa y dejar la sencillez para la vida de otros. Y tal vez sea el momento de que tú le des las mismas vueltas que le he dado yo al asunto durante tanto tiempo. Yo me siento con ganas de pasar un último mal trago antes de conseguir cumplir mi sueño. Y no me siento con ganas de esperar más. Ni de perder un tiempo que podría ser parte de ese sueño.

Haz caso a lo que sientes o nunca serás feliz. Y para mí... No hay nada nuevo. No hay más esperanza de la que había, ni me hacía falta demostrarme que soy capaz de cualquier cosa por ti. Sólo ha crecido el deseo de conseguir lo más importante que me he propuesto. Lo tengo más claro que nunca. Lo quiero.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Wr.

¿Te enfrentas a mí o me enfrento yo a ti? Tengo la capacidad de automotivarme, de crear, de nunca rendirme. De reconstruir. Y tú tienes la capacidad de derribarlo todo. Pero, ¿no fui yo acaso quien derribó primero tus cimientos? A través de un engaño, claro. O quizá no tan claro.

Todo mi autoestimulo anímico matinal ha sido reemplazado por miedo y rabia. Todo porque me has hecho ver que siempre llego tarde. Siempre llego y ya has estado tú allí para subir el listón. Te he vencido una vez y no será la única, pero odio que me lo pongas tan jodidamente difícil. Y más odio que ni siquiera te esfuerces en hacerlo. Odio que sea tan natural, que nazca como si nada. Odio que yo piense en ello y tú ni siquiera te propongas lo que haces.

Es increíble todo lo que tenemos en común y que a la vez seamos tan distintos.

Reautomotivándome,rereconstruyendo en 3,2,1...

martes, 2 de octubre de 2012

Mi insomnio

¿Cuántas noches más estaré dando vueltas en la cama? Sin dormir más de tres horas cada noche y sin dejar de pensar. Sin duda soy un ser nocturno, pero aún así me pregunto si tienes algo que ver en esto. Llevo varios meses en los que doy gracias si una noche a la semana consigo descansar. Sueño contigo, constantemente. Casi a diario. Sueño contigo tres horas en las que el corazón es una locomotora. Y gracias, gracias si consigo dormir aunque aparezcas para recordarme que sigues ahí y me despierte con el corazón agotado. Porque si no te sueño, te pienso tanto que no puedo ni cerrar los ojos. ¿Hasta de mi cuerpo te adueñas?

No encuentro la solución. Estoy empezando a aceptar que estoy ligado a ti. Me acuerdo de la cuenta atrás. Me acuerdo incluso de que me estás matando. Pero creo que debo asumir que mientras me quede sangre estarás ahí, haciéndome soñar y quitándome el sueño.