lunes, 21 de febrero de 2011

París

La semana pasada estuve siete días en París. Comprendí la falta que me hacía una vez estuve allí. Necesitaba alejarme de todo esto, vivir una semana donde nadie me conoce, cuidar de mí, pensar en qué quiero hacer y cómo. Descubrí una ciudad que jamás hubiera imaginado, un sinfín de lugares increíbles, tan cerca unos de otros... 

Por desgracia, la estancia se me hizo de lo más corta, el tiempo no deja de ser efímero por muy lejos que me vaya. Por muy alto que suba... 

Supongo que sí, necesariamente he tenido que cambiar para recuperar lo pisoteado. No quisiera cerrarme en mí mismo, pero sí protegerme, proteger lo que quiero no perder, lo que quiero que no dañen. Supongo que, después de este viaje, necesitaré más, necesitaré alejarme y alejarte de esto. Ya sueño con volver, pero aún me queda muchísimo por ver, conocer y explorar. No quiero parar de moverme nunca.