lunes, 21 de febrero de 2011

París

La semana pasada estuve siete días en París. Comprendí la falta que me hacía una vez estuve allí. Necesitaba alejarme de todo esto, vivir una semana donde nadie me conoce, cuidar de mí, pensar en qué quiero hacer y cómo. Descubrí una ciudad que jamás hubiera imaginado, un sinfín de lugares increíbles, tan cerca unos de otros... 

Por desgracia, la estancia se me hizo de lo más corta, el tiempo no deja de ser efímero por muy lejos que me vaya. Por muy alto que suba... 

Supongo que sí, necesariamente he tenido que cambiar para recuperar lo pisoteado. No quisiera cerrarme en mí mismo, pero sí protegerme, proteger lo que quiero no perder, lo que quiero que no dañen. Supongo que, después de este viaje, necesitaré más, necesitaré alejarme y alejarte de esto. Ya sueño con volver, pero aún me queda muchísimo por ver, conocer y explorar. No quiero parar de moverme nunca.

lunes, 24 de enero de 2011

Desvaríos de una noche de martes (bis)

Lo recupero de una entrada de hace... Un año? Pero me viene que ni pintado para estudiar física. -.-




Dos horas para dormir por delante, y, en los apuntes de cálculo diferencial, algo me transporta a otro lugar. "Tengo algo que hacer y no sé qué", me digo, mientras equis subuno, equis subdos y equis subtres bailan alrededor de mi taza de café. Melodías entrecruzadas, inventadas quizá, juegan en mi mente, vocecillas invitándome a no pensar. Las sonrisas, como fotogramas de películas antiguas, se pasean por mi cabeza en una espiral. "Creo que necesito descansar", pienso ya.

Las derivadas enésimas se difuminan en el papel, y aparecen semifusas acariciando a la tangente de e. Mas yo, sin sorpresa alguna, observo sin querer, mientras dentro de mí se repite una frase tal que "quiero verte otra vez" y no sé por qué. El logaritmo neperiano dijo, me pareció entender, "ya no son horas de pensar, acuéstate".
Desconecto totalmente y me olvido de la integral indefinida del seno al cuadrado de ce, que por cierto, se emborracha de miradas a la raíz de cuatro erre más pi a la tres.

Al cerrar los ojos veo por dentro el reflejo de un sueño que nunca tendré, tú, y puede que yo, amarrados piel con piel, abrazando juntos nuestra taza de café... Con sus equis, festejando que una vez más, me han llegado a vencer.

domingo, 9 de enero de 2011

Hoy toca...

... Pensar que lo puedo conseguir aunque me deje la cordura en el intento.