jueves, 20 de mayo de 2010

Painful love.

Cada aguda nota de su piano se asemeja a un golpecito en una enorme y solitaria estalactita de hielo que cuelga de la más larga de las noches, agrietándose, desangrándose en gotas arrítmicas de agua a un vertiginoso compás, que, al alcanzar el suelo, se cristalizan en un témpano de paz quebradiza y de fácil resbalar.

martes, 11 de mayo de 2010

Vivir al límite. La bipolaridad de las cosas.

La imagen del equilibrista caminando sobre la cuerda como algo inspirador. El humo de ese cigarro que hace ondular al tiempo, a veces consumiéndolo, a veces frenándolo con las siluetas grisáceas que se encaraman hacia las nubes. El arriba y el abajo, la vida inestable inexplicablemente magnífica. La belleza del sufrimiento que apreciamos sin darnos cuenta.

Cuando estás metafóricamente caminando sobre esa cuerda y el corazón te da un vuelco cada vez que el viento amaga con empujarte o tú mismo pierdes el control, te dedicas a mirar qué es lo que vendrá después. Sabes que al final sólo te espera una cosa, algo por lo que vas a estar luchando toda tu vida: el final de la misma. Llegará de todas formas. Afrontarlo de una manera u otra depende de la capacidad resolutiva que poseas, no es una cuestión de valor o ignorancia. Vivir al límite. Ahora arriba, ahora abajo. Ahora me esfuerzo por salir de este agujero, ahora no me importa que me trague. El vaivén, el dolor que se apacigua con el mañana, la sonrisa que muere con el quizá.

Aprender que el dolor te mantiene vivo. Superarte con cada golpe recibido. ¿Es bello? Perdonar cada tropiezo que me clava en mi agujero, ¿Es eterno? Ser el último mono, el trozo de mierda que van a pisar, ¿Importante?

No. Cuando estás en la cuerda floja nada de esto te pasa por la cabeza. El equilibrista no se siente solo porque sabe que sólo su propia habilidad le hará seguir. Porque no piensa en nada más que en dar un paso adelante. Lo mejor de la vida es que frecuentemente si resbalas puedes volverlo a intentar.