martes, 25 de agosto de 2009

Desvaríos de una noche de martes

Aquí queda uno de mis mini escritos más recientes...



Dos horas para dormir por delante, y, en los apuntes de cálculo diferencial, algo me transporta a otro lugar. "Tengo algo que hacer y no sé qué", me digo, mientras equis subuno, equis subdos y equis subtres bailan alrededor de mi taza de café. Melodías entrecruzadas, inventadas quizá, juegan en mi mente, vocecillas invitándome a no pensar. Las sonrisas, como fotogramas de películas antiguas, se pasean por mi cabeza en una espiral. "Creo que necesito descansar", pienso ya.

Las derivadas enésimas se difuminan en el papel, y aparecen semifusas acariciando a la tangente de e. Mas yo, sin sorpresa alguna, observo sin querer, mientras dentro de mí se repite una frase tal que "quiero verte otra vez" y no sé por qué. El logaritmo neperiano dijo, me pareció entender, "ya no son horas de pensar, acuéstate".
Desconecto totalmente y me olvido de la integral indefinida del seno al cuadrado de ce, que por cierto, se emborracha de miradas a la raíz de cuatro erre más pi a la tres.

Al cerrar los ojos veo por dentro el reflejo de un sueño que nunca tendré, tú, y puede que yo, amarrados piel con piel, abrazando juntos nuestra taza de café... Con sus equis, festejando que una vez más, me han llegado a vencer.

martes, 18 de agosto de 2009

Frustración

Nunca me he considerado una persona responsable. Nunca he sido capaz de esforzarme por algo, echarle ganas a la vida y conseguir lo que quería. Más bien, he ido dejándome llevar conforme se presentaban las cosas, arrastrándome por el tiempo de manera neutral y esperando que la suerte de vez en cuando llamara a mi puerta. En cierto modo, me ha funcionado, sin inmutarme he conseguido ciertas cosas en la vida dignas del más insistente. En otros asuntos no he tenido suerte, tal y como merezco.

Hace un tiempo encontré algo que de verdad me llenaba. Algo que trotaba por mi mente en todo momento. Algo por lo que trabajé, algo que desarrollé, cuidé y mimé. Hoy por hoy, todo ese esfuerzo apenas se ha visto recompensado con algún reconocimiento carente de importancia, "vacío". Hoy por hoy, todo ese empeño se ha visto duplicado, quizá triplicado, hasta el punto de ser casi el centro de mi día a día. Algo que yo, solo yo, he levantado, he creado. Algo como despertarte de un sueño y construirlo lo mejor que sabes.

Quizá no lo haga del todo bien, quizá todo el esfuerzo de una sola persona no sea suficiente... Pero lo peor no es que nadie me preste su esfuerzo. Lo que en el fondo se me clava como un puñal es que personas protagonistas de mi proyecto lo echen abajo poco a poco. A veces, el poco a poco deja entrar a unos pasos agigantados que arrasan con lo que yo alzo piedra a piedra, gota a gota de sudor. Hora tras hora.

Estoy harto de que lo que yo mismo no echo abajo, como tantas cosas en mi vida, lo echen terceras personas. Estoy harto de rodearme de semejantes espécimenes... Y lo que me frustra es que no puedo dejar de hacerlo, porque es la única manera de ¿avanzar? en mi obsesión. Un paso adelante y dos atrás...

martes, 4 de agosto de 2009

Senda de destrucción

Lo más triste de esta vida es tener que elegir. También es lo que más libres nos hace. Pero en ocasiones no es nada fácil... Mientras el tiempo se marcha como un puñado de arena entre los dedos, las grandes decisiones suelen quedarse marcadas para siempre. Tuya es la responsabilidad de que quede un legado u otro.

Pero eso no es lo que me preocupa. Si hay algo que he aprendido en esta vida es a equivocarme. Puedo cometer un error, dos, quinientos y aún así hacer las cosas medianamente bien. Lo peor es que las decisiones que yo tomo como individuo afectan constantemente a la gente de mi alrededor.

Es entonces cuando se plantea una doble moral... ¿Debo elegir por mi bien? ¿Debo elegir por el bien de la gente que me importa aunque eso suponga "cortarme las alas"?

¿Debo elegir? ¿O lo mejor será dejar que elija el tiempo?

¿Y si hago daño y me equivoco...?



Os dejo la letra de una canción de mi grupo, Senda de destrucción.


Tuve que marchar
dejando atrás
mi familia,
mi hogar.

Esa fue su palabra,
su voluntad.
Sus órdenes, claras:
fracasa y morirás.

Ciudad tras ciudad cayeron,
sucumbieron bajo mi acero.
Familia tras familia murió
al paso de mi ejército.

Si quieres dar conmigo
tan solo tendrás que seguir
la senda de destrucción
que queda tras de mí.

Alzaré mi espada,
con la luna brillará.
Si esta noche cayera...
Mi alma en el infierno arderá.

Muchos nombres
se me dan.
Cientos de años
me odiarán.

Pero yo solo quiero volver
y abrazar a mi familia otra vez.

Si quieres dar conmigo
tan solo tendrás que seguir
la senda de destrucción
que queda tras de mí.

Alzaré mi espada,
con la luna brillará.
Si esta noche cayera...
Mi alma en el infierno arderá.