viernes, 24 de julio de 2009

¿Y mañana qué?

He estado fuera. Me ha fastidiado un poco el tener que reconocer que el dinero es tremendamente efímero... Pero nada me ha hecho más mella que descubrir lo rápido que se va el tiempo. Los lugares en los que estoy, cada momento que respiro... Todo es tan... finito. Y a la vez infinito, cualidad presupuesta del tiempo. Es tan... ¿Raro?
Creemos saber lo que es el tiempo, creemos que lo podemos apreciar. Realmente desconocemos qué es, de donde sale, por qué está ahí... Tampoco nos importa. A muchos ni siquiera les importa aprovecharlo o no.

Me he parado a pensar sin quererlo, y, por casualidad, ha ocurrido algo que no tenía por qué ocurrir. Siempre he pensado que la ilusión por algo es el combustible que mueve los engranajes de la vida. ¿Para qué vamos a querer vivir día tras día sin marcarnos una meta? Y, también sin querer, me he dado cuenta de que tal vez eso es sólo una "tapadera". Quizá sea que lo que nos hace esperar un nuevo día son las cosas inesperadas que pasan de manera totalmente imprevisible. La sorpresa y a la vez la desolación porque las cosas nunca, nunca, nunca salen como uno espera al 100%. ¿Emoción? ¿Intriga? Pero como algo mecánico.

Y lo más triste es que no hay manera de evitarlo... ¿O es lo más alegre?

sábado, 11 de julio de 2009

Imagina que te imagina

Hoy me he dado cuenta de que una de las peores cosas que te puede pasar es no saber qué decir y que lo peor que puedes hacer es actuar como tú nunca lo harías. Tendrían que prohibir juntar a una persona que habla por los codos con una que no tiene el mínimo interés por hablar con ella, porque al final lo único que queda es el esfuerzo de alguien por intentar no ahogarse en un silencio incómodo y la sensación del otro de no pintar nada en un monólogo.

Por eso he tomado la semifirme decisión de tratar a los demás como me traten, hablar con quien me quiera hablar, escuchar a quien me quiera escuchar, ver a quien me quiera ver. Me será muy dificil y puede que se acerque más a un imposible que a un improbable, pero, hoy por hoy, es lo que me queda.

Me paso los días imaginando surrealismos y pensando en avivar ciertas relaciones que tengo muy enfriadas por el tiempo, la rutina, o el simple desinterés del prójimo... Eso se acabó. Lo que venga, vendrá, y lo que quede atrás, no lo volveré a buscar.

Os dejo un texto que escribí hace un tiempo, por cambiar un poco las entradas, que sé que pueden aburrir. Lo titulé "Imagino"

Imagino que eres tú, que he logrado encontrarte. Imagino tus manos en mi espalda, aferrándome. Las siento, y tras un segundo, siento que no estás. Imagino que imaginas lo mismo, que imaginas un beso, quizá un maldito destino que nos una, una vez y otra vez.

Imagino que imaginas que sólo es imaginación, sueños, necesidad de rendición a la necesidad de volar, de matar la soledad. Lástima que sepa que no sólo es mi imaginación, sino que imaginamos la realidad. Tú la tuya, yo la mía. No es igual.

Imagino que lo es, y te siento de nuevo bañar mi cuello con tu aliento, rozar mis manos con tu pelo. Frágil, desaparece mi sueño de alas castigadas, de tanto ir y venir, de tantas malas pasadas. Pero volverá, imagino.

Imagino el desvelo de imaginar en las noches sin sueños, tanto trabajo, tanto sufrimiento, tantos viajes de lunas y cielos, tantas estrellas bañando el firmamento, cayendo y cayendo… Tantos despertares dañados por la idea de imaginar de nuevo lo mismo, una noche más.

Imagino que sueño algo distinto y se me relaja el corazón, cansado de palpitar, imagino, sin descansar. Y me doy cuenta de que no te quiero imaginar, mas quiero imaginar que me imaginas. Suena extraño, imagino, pero es cuestión de imaginación, de imaginar que sabes imaginar más de lo que imaginas, mejor de lo que imaginas.

Imagino que proyecto cada fibra y cada poro, cada sueño y cada anhelo, lejos, muy lejos, donde imagino que estás tú, donde ya no te veo. Imagino que miras al cielo, y contemplas lo que pienso, lo que soy, lo que tengo, e imaginas que es un regalo, de mí, para ti, porque te quiero.


viernes, 3 de julio de 2009

El resto o yo

Hay tantas cosas que hacer que no sé cuál elegir, al final lo único que hago es no hacer nada. He llegado a un punto de "estabilidad" emocional, aprender a controlar mis impulsos, mis sentimientos... Domesticarme. Es dificil sentir... Preocuparme, o alegrarme. A veces me noto de piedra. A veces no entiendo por qué no hago todas esas cosas que necesito hacer para sentirme vivo. Desde hace un tiempo me he dado cuenta de que prefiero hablar de los demás que de mí, pensar por los demás que por mí. Me siento bien cuando alguien confía en mí, y viene haciéndolo mucha gente últimamente... Pero me siento mal cuando me doy cuenta de que todas esas cosas que me cuentan a mí no me pasan, yo no las hago, no las pienso. Y así todo.

En fin, entrada insulsa para mantener esto un poco a flote, en vista de lo desierto del panorama...